Esta es una simple historia de amor, de una pasión. Me pasó a mí.
María se autoproclama 'genio', se comporta altiva y sabe que puede tragárselo. Su fanfarroneo proviene de su inseguridad pero está bien, él sólo sangró. Es la vida y solamente la vida.
Lo sedujo a Gabriel con la sonata perfecta de letras y noches que fueron sinfonías maestras para su novicio sentir. La armónica desamparada lloraba, tenía hambre y la cámara analógica, acaparadora sopló su baño y la recogió en su mundo. Evidentemente, habían encontrado en ellas una fresca e insólita atracción simbiótica. No sintió miedo de mirar hondamente al teleobjetivo aunque sin saberlo iba a contemplar por primera vez, introspectivamente, su paisaje. Tergiversándose y drogándose con sueños químicos y finalmente desarrollando la adicción más arriesgada, la de si.
Él sabía que tarde o temprano discerniría firmemente que la Reina María era tan solo una mujer en un inmenso e inmaculado pedestal producto de su deseo, producto de sus recuerdos que ansiaban cíclicamente. Únicamente estaba ahí, eso fue todo. Ella no pudo ver lo que él quería decirle y ofrecerle, estaba en su disyuntiva con los escarpines. Tampoco pudo entender lo que le había susurrado al oído porque la ensordecía la llegada del cargamento de sardinas. El novel Gabriel no era lo suficientemente inimitable e inconfundible para aquellos y ella pensó, dictó e incluso sintió lo que le dijeron que debía. En cuanto a él, esperó. Esperó porque pretendía el 'Adiós' que no estuviera travestido, el que nunca tuvieron. La larga esperanza era lastimosa -Esperando la última respuesta en compañía de aquella atormentadora, terrible y horrenda sensación de su origen que cada día se acrecentaba y se le representaba más clara y vivamente, se estremecía con cada tacto, con cada amenaza, con cada muslo desnudo. Todo estaba sordo y muerto como las llamadas atonalistas que recibía- pero lo que era peor era ese dolor asfixiante al respirar en su memoria.
No tenía claro ya que no podía quedarse? No tenía claro ya que algo no encajaba? Trabajó en su cara y se le resquebrajaron sus pómulos, "Qué es lo que te queda?" dirá ella.
Estaba malgastando sus llantos y ella era sorda a ellos. La sonrisa de la Gioconda ya no serpenteaba en sus labios, era tiempo de renunciar y algún día presentarse como conocidos de la casualidad.
<<Dijo que me amaba con lo que ella llamaba amor. Es qué no se acuerda de haber hecho el amor?>>
Sintió que alguien estaba junto a él, a la derecha, al lado. Una joven naturalmente preciosa que lo miraba fijamente mas él no veía nada ni distinguía a nadie. Algo imperceptible la convertía en un personaje inquietante y fascinador, algo indicaba una intensidad psicológica y una intimidad que con pulso firme e inexorable lo impulsaron a arder. Tragó saliva, apoyó la mano derecha sobre la baranda, levantó la pierna izquierda, se alzó por sobre la barra amarilla y saltó. Una boca de agua sucia lo tragó en un instante. Inmediatamente, ambos se convirtieron en mejores amigos.
- Dónde y cuándo volveré a verte? vociferó Gabriel escupiendo agua como parte de la oración.
- En la eternidad! Apuntándolo con su dedo.
- Eternidad?
- Ya deberías estar empezando a sentirla, llamala como quieras.
- No la rotulo de ninguna manera.
- Bien.
- Te voy a volver a ver en un tiempo.
Agarrose de la ribera escapándose de la corriente para darse cuenta que se notaba inundado de bajeza y vergüenza, le pesaba la gravedad y se transformó en alguien que sabía que nada; Sin pasado, sin deseo, sin aquellas cavilaciones, sin pasillos, sin secretos, sin nada. Sin nada que perder. Era invisible, o al menos lo creyó así hasta que un transeúnte decrépito le consultó quien era y a dónde se dirigía.
- Busco a Sofía! -Replicó maquinalmente.
El viejo lo observaba como haciéndole una pesquisa con los ojos.
Una palabra terrible, como había sucedido entonces en el río, comenzó a saltarle en los labios: Casi se desprendía, estaba colgando a punto de soltarse, ahora solamente decirla!
A punto estuvo cuando el anciano interceptó la exhalación de Gabriel.
- Sos Gabriel, el que cuidó de una mula y amó a una virgen? En ese caso, hay una colega buscándote al final del camino, su nombre es Franca.
- No la olvido.
- Pues espera su arco iris al final de este sendero.
Y perdió de vista al mensajero.
Ese momento en el violento torrente se había grabado en él para siempre, a pesar de que su mente era como si se oscureciera con cada inhalación y a duras penas podía sentir su cuerpo.
Estaba en completo delirio cuando abrió el portón, sólo esperaba la franca salvación del otro lado. Pedazos de ideas revoloteaban en su cabeza pero no podía atrapar ninguno, volaban ágilmente y entre esa caótica insania podía entrever como sería. Trémulo, el corazón le dolía de ansiedad. Estuvo a punto de caer de rodillas.
<<Cuanto antes!>>
Reptó por las escaleras con espuma en sus ojos inquietos. Verla, verla, verla, verla, verla.
Nada más maquinaba su conciencia. No dominaba sus exasperadas y descontroladas cadencias rastreadoras. Encolerizado no podía abrir ninguna puerta, los picaportes habían sido robados y los cerrojos estaban inmovilizados. Nunca gozó de autocontrol y ahora estaba ebrio de desconcierto y de zozobra. Pero por sobre todo ebrio de adultos desvaríos.
<<Medicinas, vodka de las ferrocarriles... Qué hace esto acá? Mejor enderezar mi saco por si aparece. Si tan solo... Capaz podría temporalmente, podría ver el vals sin pagar si pudiera cerrar mis ojos. Sé lo que necesito, sé lo que quiero. LA quiero dos veces. No quiero irme, no quiero tener que olvidar. Todos obtenemos lo que damos. Ella dijo que nunca me olvidaría pero actuó como si todo fuera un flamante misterio.
Ahora que lo mencionás, la felicidad es una ilusión, y ésta tiene muchos medios perpetuos. El arte es inspirador y todo lo qué vemos nos inspira de cierta manera. Nos inspiran a ser libres pero existe tal cosa? Hasta los pájaros están encadenados al cielo, entonces de qué libertad podemos gozar?
Más que cualquier cosa quiero verdad. Más que juventud, quisiera verdad.>>
<<Digan algo!>>
12 días deambuló, fumando sus pupilas, desmoralizado. Empero el decimotercero la dama exuberante estalló ante él, materializándose de una forma imposible de adjetivar. En ese momento Gabriel, o su ser más propiamente, fue colmado completamente. Naturalmente había previsto, analizado, adivinado, dudado y soñado el momento pero ahora era solo alegría plena, inmediata y puramente animal. Desconocida, nueva y repentina. Sería la primera y la última.
Disparó hacia sus brazos, sitiado en los cuales murió.
- "Dankes." logró balbucear en su trance final.
Genio.
ResponderEliminarMuchos nombres,me marean. Gabriel ha de ser todo un Don Juan!
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