25 dic 2011

Cuento de Navidad.


Hola, tal vez me recuerden de sus vidas, soy yo. No he muerto, sigo viviendo y cosas así. 
Escribir siempre fue de mis pasatiempos además de contemplar perdidamente mujeres obras de Darren Aronofsky y escuchar mi ringtone hasta que da el contestador. Como tengo un blog que cumple la función de basurero sentimental cueva literaria, haré uso productivo de esta. Cargaré un cuento que es todo menos tradicional y distintos estimulantes pueden -o no- haber sido ingeridos durante el proceso de redacción y post-redacción.


Cuenta el cuento que existían dos (no tan) jovenes hermanos llamados Plim y Plom. Ambos vivían en un gigante melocotón, tan grande que limitaba por un lado con el océano sin límites dividido por 0 y al otro con el precipicio que rugía del planeta que aullaba con fuego eterno.
Cada uno de los hermanos tenía una serie de rutinas en el día. Plim por un lado, bastante más joven que su hermano, solía subir la escalera del melocotón-hogar mientras que el de Plom por otro, bastante más viejo que su hermano, leía los infinitos libros de la infinita biblioteca. (Término que ambos hermanos usaban para adjetivar la biblioteca porque era, literalmente, infinita.)
Ambos desayunaban juntos, usualmente, pedazos del melocotón ("La gran ventaja de vivir dentro de uno" decía su madre cuando no se encontraba con ninguna receta que preparar) Luego cada uno de los hermanos se retiraba a sus respectivos quehaceres. Plim subía la escalera y Plom leía a raudales. Y al caer la noche ambos cenaban a menudo luciérnagas a modo de guirnaldas. Plom siempre llevaba sus libros a la mesa, usaba un ojo para leer y los otros 2 para comer. No le hacía gracia sufrir nuevamente una malafortuna por las luciérnagas guirnaldas jorobadas que se estancaban en su ojo.
Plom siempre hablaba de los libros que había leído durante el día, yendo al ejemplo práctico "Aprenda a hablar mai-chao en 38 días", un libro de aprendizaje fenozóico que constaba de 1 doble palabra: "mai-chao". Que se pronunciaba con distintas entonaciones, tonalidades, énfasis, matices, blablabla según lo que se quisiera decir. Plim escuchaba siempre fascinado lo que su hermano compartía (No era la comida).
Plim siempre hubiera querido leer pero le resultaba imperioso subir diariamente su escalera (Y sí que lo era). Pero Plim, a diferencia de lo que indican muchos historiadores, no trepaba para levantar su trasero, de hecho Plim no tenía trasero, fisiológicamente hablando. No, nada de eso, Plim subía porque quería llegar al sol alguna vez. Su positivamente comprensible razón provenía de un comentario que alguna vez Plam, su padre, había hecho cuando él apenas era un bebé de 135 años. "Plim esa escalera no es ordinaria ni de madera sino que al final de ella encontrarás el sol".
Para Plom eso de subir escaleras era una estupidez y su padre era un neo-buldero vendiendo esas historias. Cada vez que Plim le mencionaba sus avances en subidas Plom asentía de forma autómata. Él como todo ser racional de 4 patas, 3 ojos y 2 bocas, sabía que el sol estaba hecho de girasoles avanzados que desprendía un olor a luz muy fuerte y era grande como 145 melocotones gigantes, pero no se lo necesitaba decir a Plim. "Ya madurará. Todos los vivos, muertos y semimuertos lo hacen tarde o temprano" pensaba.
Un día, Plim se encontraba descansando en los peldaños, previo a descender hasta el melocotón-hogar, cuando se le acercó un extraño animal alado. Era tan parecido a un águila como lo era a un elefante. Plim pensó que seguramente Plom sabría cómo llamarlo, pero, dado que no estaba su hermano para preguntarle, decidió darle el nombre de Aguilofante. El animal lo miró con sus refinados e inteligentes ojos y le mostró todo lo que había visto en su vida. Vio ráfagas de recuerdos; un nido, otros pequeños Aguilofantes y algo amarillo… muy grande… tan grande como 145 melocotones. Era el sol. Plim le agradeció haciéndole cariño en sus colmillos y corrió agitado escalera abajo para contarle a Plom lo que había sucedido.
Plim encontró a su hermano en lo habitual, leyendo libros tan grandes como él. Plim le explicó todo lo que había visto. El sol estaba en el fin de la escalera! Plom simplemente lo ignoró, tomó un libro titulado “El Sol, a prueba de imbéciles”, se lo dio y se fue a dormir. Plim, temerario, decidió confiar en el Aguilofante, y preparó sus provisiones para la aventura del sol, necesitaría muchas luciérnagas.
Víveres en mano y en menos de lo que canta un chimamorra Plim se largó a por su gran subida. Dejó de percibir la noción del tiempo al cabo de un rato imposible de precisar ya que Plim no estaba en todos sus cabales. Escalones iban y venían, mientras el viaje parecía interminable y nada parecía dar esperanza, Plim destacó que ya no estaba rodeado por el gigantesco melocotón sino algo esponjoso y frío. Y como si fuera poco, ya no estaba solo, muchos pequeños, pseudo-medianos y grandes Aguilofantes lo rodearon cual pluma en rayuela. Poco faltaba.
Majestuoso, increíble, inimaginable, impensable, increíble (de nuevo), eran muchas de las palabras que pasaron por la cabeza de Plim al tratar de describir el sol. Al final decidió quedarse con “amarillo”. Pero no era un amarillo cualquiera, era un amarillo tan amarillo que luego de un rato ya no parecía amarillo. Plim decidió llamar a este color “amarillo-amarillo-amarillo-no tan amarillo”. Tan extasiado estaba por el sol, que se dijo que se lo llevaría a Plom, pero no para demostrarle que tenía razón, sino para regalarle algo que él quizá jamás podría ver por sí solo.
Pasaron meses, quizá décadas o días, hasta que Plim volvió. Estaba tan cansado que ni se preguntó cómo había logrado entrar el sol en su melocotón-hogar, lo único importante es que lo había logrado. Al principio todo parecía estar igual; los platos en el mismo lugar, su cama en el mismo rincón superior de siempre, las ventanas igual de ventanas, y lo más importante: el piso seguía estando abajo y el techo arriba. “Cuando el suelo y el techo se inviertan, habremos de perder la cabeza” es lo que solía decir su sabia madre Plem.
Entró a la Infinita Biblioteca esperando encontrar a Plom, cuando notó algo raro. El cúmulo de libros en los que solía leer su hermano no era mayor que un par de metros, bastantes para cualquier ser vivo, muerto o semimuerto del país, pero nada comparado con lo que veía ahora. La montaña de libros a medio leer era tan alta que se preguntó si habría roto el cielo. Por primera vez, Plim pensó en cuánto tiempo estuvo afuera, buscando el sol. Llamó a Plom, convencido de que estaría en alguna parte debajo de ese mar de letras. Pasados unos segundos de silencio, una voz cansada brotó de algún punto. Era él. Emocionado Plim le señaló lo que le había traído, el sol, aquella bola gigante que vería su hermano por primera vez. Pero Plom no veía. Entre él y el sol habían infinitos libros que se habían acumulado con el tiempo, textos que podían describir al sol a la perfección, pero que jamás sentirían lo que es estar en su presencia, su estómago jamás experimentaría esos retorcijones de instinto. Como Plom, quien no vería el sol, ni hoy, ni mañana, ni nunca.


Plim volvió a dejar al sol en su lugar, esta vez sin la ayuda de Aguilofantes, sólo siendo elevado por el mar salado de lágrimas que brotaba de sus ojos.

18 nov 2011

Idiota yo.


Yo puedo ser un gran idiota e insensible en ocasiones, muy específicamente pareciera ser un misógino de la vieja escuela, la clase de hombre que pareciera sólo poder lidiar con mujeres -al menos retóricamente- si son aniñadas y preciosas, o extraños objetos exóticos a los cuales veo con miedo, admiración y honda desconfianza.
No es que esto vaya a saberlo la gente pero lo digo como un corte disfrazado de disculpas, una confesión de vulnerabilidad diseñada para pegar en donde suele doler más. Agresión-pasiva.
Su maldición me duele y lo que es peor es el dolor que siento dentro. No puedo quedarme acá, no está claro que no encajo en esta historia? Va a terminar más temprano de lo que esperaba y esta decisión que tomo es un arranque por asesinar todo lo que me queda de niñez e inocencia, una decisión de dejar de ser niño -y todas las cosas que uno piensa cuando cree estar enamorado, como la idea de que tiene un único gran amor, o que si realmente amas a alguien estarás con aquel para siempre, o la idea del destino como una fuerza en las relaciones románticas- y dejarlo atrás.
Todas las mujeres con las que estuve, en alguna forma, son sustitutos de la poesía y los personajes de los que leo y escribo. Las mujeres que quise fueron en alguna manera sustitutos dañados de esos ideales cuasi-políticos. -retraídas, sarcásticas, verbales, que sabían el poder del silencio cuando es usado correctamente (cabe destacar que sos la primera en alejarse de esto) una frialdad entremezclada con una genialidad y cierta bella crueldad que siempre me hizo sentir, cuando me dañaban, que al fin y al cabo yo debía de haberlo merecido seguramente. Ellas eran esos personajes explícitos (o al menos yo quería que lo fueran) y la poesía me dijo las cosas que ellas nunca pudieron. "No era mi intención tratarte tan mal, no deberías tomarlo tan personal. No pretendía ponerte tan triste; Sólo dio la casualidad que estabas ahí." Pero es con algún arrepentimiento que ahora me doy cuenta que yo puedo repetirle esas mismas lineas a las mujeres. Que todo lo que describí arriba también es una descripción de mi mismo.
Ahora mismo todo lo que importa es la incertidumbre. No tanto por lo que es sino por la manera en que se mueve, todas las posiciones que cubre en el mismo sentido. Yo ahora podría escribir cientos de párrafos más tratando de explicarme pero no termina. No terminaría. Y no se entendería. Dónde detenerse? Capaz podría seguir escribiendo esto hasta la semana que viene y no estar cerca de un final. No estoy dando una declaración, soy más un hombre cansado de tener que dar declaraciones. Digo todo lo que puedo hasta que ya no estoy en ánimos como para seguir diciendo.
Supongo que a fin de cuentas soy alguien que es sólo palabras y nada más que palabras, maestro de la retórica, que a veces pierde el control del lenguaje. Y vos, nunca sabré lo mismo que vos. Tu santidad y tu clase de amor me hace sentir mal. Yo recibo dolor y vos amor. Yo tengo poesía y vos felicidad hermosa. Te digo perdón y finalmente me reconozco como un idiota.

21 oct 2011

Fragmentación.

Bajo los celos los perros están a-ladrando y la oscuridad que le había quitado a la noche ahora viene rodando a toda marcha y dejará a los perros sin aullidos.  Mientras volteo mi cabeza de vuelta al cuarto, donde mi amor y yo estábamos acostados y pongo la mirada de nuevo en la calle. Y soy una de las demasiadas mañanas y miles de kilometros detrás.
Es un inquieto e insaciable sentimiento que a ninguno le hace ningún bien, cuando todo lo que estoy diciendo vos podés decirlo mucho mejor. Tenés razón desde tu punto de vista/también yo desde el mío. Ambos somos demasiadas mañanas y miles de kilometros detrás.
Apenas suena su nombre él tropieza hablando de que en ella, todo es sometido a juicio.
Fue la última vez que le habló a la condesa, esta vez ella ya ni pretendió importarle.

No hay nada que temer ya, concisamente: Arya; Tan fácil de mirar, tan difícil de definir.


Detalles pictóricos y deseos eróticos me hacen zigzaguear entre -la tangible y dispuesta- Sofía y mi apetito ambicioso por el ideal ausente de María. Puede que ni siquiera sea real este último pero ella es una adicción, es una obsesión presa en si misma.




18 de octubre de 2011: Khadafy murió por un disparo en la cabeza mientras ella imprime una sesión de fotos y él está por terminar de pintar su obra maestra. Ella le dice que está segura que será un gran suceso.
Y los gatos a través de los tejados, locamente enamorados gritan en los caños de desagüe porque soy yo quien estoy listo. Listo para oír.
Nunca cansado.
Nunca triste.
Nunca culpable.

- Te quiero tanto. Con pulso trémulo pero inexorable.



- Esta gente... Sentada por ahí, anda enojada por sus propias insignificancias
- La insignificancia está en aumento
- Pues estoy... Tratando de mantenerme en el cielo. Intentando mantenerme feliz.

- Estás enamorado de ella?
- Para nada. Esa muchacha es un problema.
- Vas a invitarla a la exposición de fotografía?
- Quién supiera! Siempre invito a los problemas.



<<Yo no podría decaer de esa manera creo>>
- Lo que necesita es dormir.
<<Tantas pastillas para dormir, quién necesita dormir? Dormir es para soñadores. Esa es la voluntad de la naturaleza y estoy en contra de la naturaleza, no disfruto nada de la naturaleza>>

- No creo que vuelva a aparecer en el escenario, está atrapado dentro de tantas personalidades y la muerte ahora es una parte muy grande de la escena.
- Él ya se fue, no está acá.
<<Parafraseando lo que dijo alguien alguna vez: Lo único verdaderamente natural son los sueños los cuales la naturaleza no puede tocar con su decadencia.>>

- - -
- En verdad, no importa qué clase de nombres puedan inventar para aquella porción de vida elemental. "Amor?" Amor es tan solo una palabra que no puedo volver a usar más. En realidad lo que es, son vivencias tradicionales, sensaciones químicas y matemáticas basadas en hexágonos. Pero toda la madrugada que pasé escribiendo "Dama Del Molino De La Pequeña Venecia" para vos, sobre nidos de besos reposando en cada esquina esperando para convertirse en cisnes... Eso no va a morir. No es poesía romántica, es poesía política. Ya está muerta.
Pensarías que esta gente de poesía tradicional romántica entendería el misterio y lo abstracto como un hecho tradicional visto que ellos están tan engalanados de misterio.

- Contradicciones.
- Sí. Contradicciones.
- Paradojas.

- También.
- Y caos.
- Sí. Caos, relojes, sandalias, sandías... Lo es todo.


La gente a menudo dice que tengo una imaginación fantástica... Se vuelve bastante solitario sabés?
Pero la poesía y la literatura tradicional es demasiado irreal para morir, no necesita ser protegida. No hay un tipo de poesía cuya muerte debas temer hoy en día... No con internet. Como con todo lo demás con gran demanda, la gente trata de apropiárselo. Tiene que ver con... Es un asunto de pureza. Creo que la insignificancia es sagrada. 

No voy a deletrear lo que siento, voy a desenvolver mapas infinitos para propios caminos personales de cada sepulturero que pase el ojo por encima de estos. Críticas cuasi-proféticas y delirios, filosofía y surrealismo, diálogos románticos y paradójicas peleas de pareja; Está en ellos elegir.
No hay nadie que vaya a ser convertido por un poema, no hay poema de Lord Byron o Willie Shakespeare que vaya a mantenernos en movimiento o en una huelga, protestando. Los poemas -y más propiamente dicho los poetas- tienen una conciencia personal. Nada van a cambiar estas palabras, o a lo sumo si se quiere, podrá lograr desasociarse de todos los males por un momento y yo... Yo me rehuso a ser desasociado de ellos.

9 oct 2011

La balada de Gabriel

Esta es una simple historia de amor, de una pasión. Me pasó a mí.

María se autoproclama 'genio', se comporta altiva y sabe que puede tragárselo. Su fanfarroneo proviene de su inseguridad pero está bien, él sólo sangró. Es la vida y solamente la vida.

Lo sedujo a Gabriel con la sonata perfecta de letras y noches que fueron sinfonías maestras para su novicio sentir. La armónica desamparada lloraba, tenía hambre y la cámara analógica, acaparadora sopló su baño y la recogió en su mundo. Evidentemente, habían encontrado en ellas una fresca e insólita atracción simbiótica. No sintió miedo de mirar hondamente al teleobjetivo aunque sin saberlo iba a contemplar por primera vez, introspectivamente, su paisaje. Tergiversándose y drogándose con sueños químicos y finalmente desarrollando la adicción más arriesgada, la de si.
Él sabía que tarde o temprano discerniría firmemente que la Reina María era tan solo una mujer en un inmenso e inmaculado pedestal producto de su deseo, producto de sus recuerdos que ansiaban cíclicamente. Únicamente estaba ahí, eso fue todo. Ella no pudo ver lo que él quería decirle y ofrecerle, estaba en su disyuntiva con los escarpines. Tampoco pudo entender lo que le había susurrado al oído porque la ensordecía la llegada del cargamento de sardinas. El novel Gabriel no era lo suficientemente inimitable e inconfundible para aquellos y ella pensó, dictó e incluso sintió lo que le dijeron que debía. En cuanto a él, esperó. Esperó porque pretendía el 'Adiós' que no estuviera travestido, el que nunca tuvieron. La larga esperanza era lastimosa -Esperando la última respuesta en compañía de aquella atormentadora, terrible y horrenda sensación de su origen que cada día se acrecentaba y se le representaba más clara y vivamente, se estremecía con cada tacto, con cada amenaza, con cada muslo desnudo. Todo estaba sordo y muerto como las llamadas atonalistas que recibía- pero lo que era peor era ese dolor asfixiante al respirar en su memoria.

No tenía claro ya que no podía quedarse? No tenía claro ya que algo no encajaba? Trabajó en su cara y se le resquebrajaron sus pómulos, "Qué es lo que te queda?" dirá ella.
Estaba malgastando sus llantos y ella era sorda a ellos. La sonrisa de la Gioconda ya no serpenteaba en sus labios, era tiempo de renunciar y algún día presentarse como conocidos de la casualidad.
<<Dijo que me amaba con lo que ella llamaba amor. Es qué no se acuerda de haber hecho el amor?>>

Sintió que alguien estaba junto a él, a la derecha, al lado. Una joven naturalmente preciosa que lo miraba fijamente mas él no veía nada ni distinguía a nadie. Algo imperceptible la convertía en un personaje inquietante y fascinador, algo indicaba una intensidad psicológica y una intimidad que con pulso firme e inexorable lo impulsaron a arder. Tragó saliva, apoyó la mano derecha sobre la baranda, levantó la pierna izquierda, se alzó por sobre la barra amarilla y saltó. Una boca de agua sucia lo tragó en un instante. Inmediatamente, ambos se convirtieron en mejores amigos.
- Dónde y cuándo volveré a verte? vociferó Gabriel escupiendo agua como parte de la oración.
- En la eternidad! Apuntándolo con su dedo.
- Eternidad?
- Ya deberías estar empezando a sentirla, llamala como quieras.
- No la rotulo de ninguna manera.
- Bien.
- Te voy a volver a ver en un tiempo.
Agarrose de la ribera escapándose de la corriente para darse cuenta que se notaba inundado de bajeza y vergüenza, le pesaba la gravedad y se transformó en alguien que sabía que nada; Sin pasado, sin deseo, sin aquellas cavilaciones, sin pasillos, sin secretos, sin nada. Sin nada que perder. Era invisible, o al menos lo creyó así hasta que un transeúnte decrépito le consultó quien era y a dónde se dirigía.
- Busco a Sofía! -Replicó maquinalmente.
El viejo lo observaba como haciéndole una pesquisa con los ojos.
Una palabra terrible, como había sucedido entonces en el río, comenzó a saltarle en los labios: Casi se desprendía, estaba colgando a punto de soltarse, ahora solamente decirla!
A punto estuvo cuando el anciano interceptó la exhalación de Gabriel.
- Sos Gabriel, el que cuidó de una mula y amó a una virgen? En ese caso, hay una colega buscándote al final del camino, su nombre es Franca.
- No la olvido.
- Pues espera su arco iris al final de este sendero.
Y perdió de vista al mensajero.
Ese momento en el violento torrente se había grabado en él para siempre, a pesar de que su mente era como si se oscureciera con cada inhalación y a duras penas podía sentir su cuerpo.

Estaba en completo delirio cuando abrió el portón, sólo esperaba la franca salvación del otro lado. Pedazos de ideas revoloteaban en su cabeza pero no podía atrapar ninguno, volaban ágilmente y entre esa caótica insania podía entrever como sería. Trémulo, el corazón le dolía de ansiedad. Estuvo a punto de caer de rodillas.
<<Cuanto antes!>>
Reptó por las escaleras con espuma en sus ojos inquietos. Verla, verla, verla, verla, verla.
Nada más maquinaba su conciencia. No dominaba sus exasperadas y descontroladas cadencias rastreadoras. Encolerizado no podía abrir ninguna puerta, los picaportes habían sido robados y los cerrojos estaban inmovilizados. Nunca gozó de autocontrol y ahora estaba ebrio de desconcierto y de zozobra. Pero por sobre todo ebrio de adultos desvaríos.
<<Medicinas, vodka de las ferrocarriles... Qué hace esto acá? Mejor enderezar mi saco por si aparece. Si tan solo... Capaz podría temporalmente, podría ver el vals sin pagar si pudiera cerrar mis ojos. Sé lo que necesito, sé lo que quiero. LA quiero dos veces. No quiero irme, no quiero tener que olvidar. Todos obtenemos lo que damos. Ella dijo que nunca me olvidaría pero actuó como si todo fuera un flamante misterio.
Ahora que lo mencionás, la felicidad es una ilusión, y ésta tiene muchos medios perpetuos. El arte es inspirador y todo lo qué vemos nos inspira de cierta manera. Nos inspiran a ser libres pero existe tal cosa? Hasta los pájaros están encadenados al cielo, entonces de qué libertad podemos gozar?
Más que cualquier cosa quiero verdad. Más que juventud, quisiera verdad.>>

<<Digan algo!>>



12 días deambuló, fumando sus pupilas, desmoralizado. Empero el decimotercero la dama exuberante estalló ante él, materializándose de una forma imposible de adjetivar. En ese momento Gabriel, o su ser más propiamente, fue colmado completamente. Naturalmente había previsto, analizado, adivinado, dudado y soñado el momento pero ahora era solo alegría plena, inmediata y puramente animal. Desconocida, nueva y repentina. Sería la primera y la última.
Disparó hacia sus brazos, sitiado en los cuales murió.
- "Dankes." logró balbucear en su trance final.

8 oct 2011

Mujeres Lluviosas.

Hace algún tiempo ya que se encuentra así. -conscientemente- Algo parecido a un hipocondríaco. Enfrascado, teme encuentros que envuelvan algún grado de intimidad y toda interacción requiere uno. Decididamente la tortuga se oculta en su caparazón imitando el monomaníaco la misma coreografía.
Sus recuerdos le revuelven las entrañas y le dan convulsiones. Los 44 segundos bañan sus facciones de lágrimas pero a fin de cuentas, solamente lo dejan pálido, con una sonrisa maligna que serpentea sus labios. Piensa mientras su corazón se subleva y las explosiones cardíacas hacen eco en todo su reino; Así era. Finalmente, le falta el aire y su habitación lo oprime, no hay suficiente espacio para sus ojos.
Cree que (Se obliga a creerlo) hay ciertas personas que decóranlo a uno con plumas de pavo real, hasta el último momento y aunque ambos presientan el ambiente esencial, por nada se dirán de antemano una verdad de sí mismos, colisionadora es la idea de hacerlo siquiera. Opuesto al desear de Thoreau, dejan la verdad enterrada.
Una fiebre temblorosa le produce escalofríos, con esta primavera siente frío. Empeñosamente busca una distracción pero todos los caminos llevan a Roma, naturalmente, las cavilaciones son a donde vuelve en todos sus escapes. Siente que la única oportunidad de huir es en sueños, pero estos no son habituales. Sus texturas son suficientemente más lastimosas por su asombrosa simetría con la realidad y el fresco logra ser más espeluznante que la existencia objetiva misma. Detalles de lo más imprevistos que ni una eminencia podría pintarlos (Ni aún siquiera imaginarlos). Esos sueños causan tal desorden interior, tal agitación que en sociedad con el tiempo, se vuelven estigmas inexorcizables.

Alguien comprende, comprende usted qué significa cuando no hay ya adónde más ir? Es... Tan solo imperioso que a cada persona le sea posible por lo menos ir a una parte.
A él lo respetaban pero no necesariamente eso involucra que lo quieran a uno. Era altaneramente incomunicativo, todos los demás eran niños para él aunque justamente, él también se sentía un niño fragmentado con adultos filtrados. Pero se sentía taciturno, aventajado en desarrollo, convicciones y filosofías.

"Quiero dormir, olvidar todo, después despertar y empezar completamente de cero... Con el extremo blanco vacío de mi ventana."
Una idea forastera comienza a germinar en él, seduciéndolo cada vez más y más, succionándolo en forma casi completamente mecánica. Irresistible y ciegamente ese planteamiento insólito, sin objeciones, conquistaba su mente, a tal punto que esta arrebataba el gobierno de si mismo.
Apretaba los labios, asustado de una vez y para siempre, al pensar e inferir, tortuosamente, que probablemente estaba enloqueciendo. Cuál es el paso del completo delirio hacia la enajenada demencia?
Hierve y bulle en su cabeza: "Seré capaz de dominarme? O lo que es más inquietante aún, aún será ella o seré yo el que mueve los hilos? Río de mí mismo en este instante; Plegarias? No soy escuchado en la superficie, por qué habría alguien de atender en la gloriosa bóveda celeste?"

<<Todo esto es convencional, son solamente fórmulas>>

La autopreservación es en conclusión ruinosa.

"Mas sin embargo, no la comprendo pero siento con todas mis fuerzas la más tormentosa idea y la más vívida -irónicamente-. Mientras los días cambian su escenografía, los arrabales dirigen mi aversión obstinada, iracunda hacia ellos mismos y todo mi raciocinio se enmaraña en esta idea elemental"

Otra mujer vital fue solicitada pero tenía sus propias dudas de él.
"Además de vos, nadie conozco que vaya a ayudarme, que no vaya a juzgarme pero creo mejor que, ahora que lo pienso lúcido, no debería haberte comunicado. Sí, no. No necesito nada, absolutamente nada ni nadie, puedo hacerlo, tengo mis anfetaminas. Yo... Pero! La curiosidad es la única causa de todos los atraídos ególatras. No quiero... No sé. Por qué vine? pero mejor voy, paz! Es suficiente!"
Y he ahí que se terminó de recortar de la hoja usando a todos de filo.

"Algo se escapa de mi memoria" La noción del tiempo lo había abandonado ya también e incesantemente buceaba para no perderlo, quería llevárselos todos.
<<Creo que esto es real>>
<<Qué es esto?>>
Un trago largo pero súbito, cual disparo a la cien, apagó el fuego en su conciencia.
<<La mentira conduce a la verdad>>

Y durmió.








Escuché el sonido de un trueno que rugió en advertencia, las olas crujir podrían ahogar el mundo, una persona hambrienta y muchas riendo, el sonido de un payaso llorando en el callejón. Qué sentido tiene? Es fascinador por su intensidad y su hondura pero dónde está la otra cara?
Mis bronquios se rehusan a metabolizar este fatalismo pero tarde o temprano, él es el que lo sabrá.


MUJERES LLUVIOSAS EVITAR CONTACTO.

26 sept 2011

El Soñar de la Electricidad

Estabamos todos nosotros fascinados, corríamos como una desesperada exhalación haciendo lo único que podíamos: Movernos. Y es por eso que se volvía honrado y sincero. Dejando desfiguraciones y tiempos atareados atrás, sobrepasamos el climax después de cruzar esa señal de neón del estereotipado motel. Los huesos de nuestras caras dejaron de chillar, admitieron que estábamos bien y entendieron que no había preocupaciones más que el corazón rebelde y trémulo, codicioso por latir, ávido por vivir.
El jazz transitó laberínticos pasajes hasta alcanzar la temperatura ezquizofrénica de fortissimos estallidos de enmarañados saxos. El cuadrúpedo metálico arcaico que conducía nuestros delirios enajenados por la eterna carretera, comenzó a tener escalofríos al fantasear también con esa psicodelia en la que escuchabamos colores y divisabamos olores.
El ritmo Presto con brio y fuoco era marcado por los besos de María y en ese momento él tenía pleno derecho a morir de la exquisita muerte de su amor total por ella. Abrió los ojos; A dónde podía conducir esa excéntrica insania? A ninguna parte. Silbaban sus alientos galopantes como jinetes de las profundidades. Ninguno quería decidir quién era y menos qué es lo que iba a hacer. Tan solo tambaleaban frenéticamente en <<la gran máquina>> suplicando la perenne colisión de sus labios. Así es la noche, eso produce y no ofrece más que el propio caos.
Sin embargo algo los perseguía con mayor celeridad por la autopista de sus vidas e innegablemente los apresaría. Sus gemidos y jadeos sólo perecerían ante la muerte misma al igual que sus azucarados vómitos arrebatados de predilección por el otro. Cómo se fuga uno del óbito cuando se encuentra en el último trance? Porque por más fastidioso que resulte, la solemnidad de la muerte solamente puede reproducirse en las explosiones del corazón al amar, es la misma ceremonia. Y la única huida es seguir moviéndose, con ese espíritu de anguila voltaica que nos electrifica y nos mantiene destellando, rebosados en María y en él. 

19 sept 2011

Hotel Caravelle


Al abrir los ojos entre una multitud de formas humeantes, mientras el sol saturaba sus extensas pupilas, se alzaba otra figura visceral de la la reciente noche subterránea que seguía entre sus muslos. Y la luz gris repiqueteaba desde su regazo, la inmaculada virginidad que había sido. Seguía tensionándolos la flota relampagueante de transformaciones de sus estómagos autómatas.

Ninguno será ya codiciado.

La almohada como superficie de un mar de recuerdos todavía los tiene empapados. Sus latidos reverberan en la habitación. Sus labios sostienen las ruinas de la avalancha devastadora de sus espiritus, ardientes y desenfrenados por todo al mismo tiempo.
Él experimenta su ardiente fluir de la sangre y comprende que en ese instante lo sabe todo, lo sabe para siempre.