Yo puedo ser un gran idiota e insensible en ocasiones, muy específicamente pareciera ser un misógino de la vieja escuela, la clase de hombre que pareciera sólo poder lidiar con mujeres -al menos retóricamente- si son aniñadas y preciosas, o extraños objetos exóticos a los cuales veo con miedo, admiración y honda desconfianza.
No es que esto vaya a saberlo la gente pero lo digo como un corte disfrazado de disculpas, una confesión de vulnerabilidad diseñada para pegar en donde suele doler más. Agresión-pasiva.
Su maldición me duele y lo que es peor es el dolor que siento dentro. No puedo quedarme acá, no está claro que no encajo en esta historia? Va a terminar más temprano de lo que esperaba y esta decisión que tomo es un arranque por asesinar todo lo que me queda de niñez e inocencia, una decisión de dejar de ser niño -y todas las cosas que uno piensa cuando cree estar enamorado, como la idea de que tiene un único gran amor, o que si realmente amas a alguien estarás con aquel para siempre, o la idea del destino como una fuerza en las relaciones románticas- y dejarlo atrás.
Todas las mujeres con las que estuve, en alguna forma, son sustitutos de la poesía y los personajes de los que leo y escribo. Las mujeres que quise fueron en alguna manera sustitutos dañados de esos ideales cuasi-políticos. -retraídas, sarcásticas, verbales, que sabían el poder del silencio cuando es usado correctamente (cabe destacar que sos la primera en alejarse de esto) una frialdad entremezclada con una genialidad y cierta bella crueldad que siempre me hizo sentir, cuando me dañaban, que al fin y al cabo yo debía de haberlo merecido seguramente. Ellas eran esos personajes explícitos (o al menos yo quería que lo fueran) y la poesía me dijo las cosas que ellas nunca pudieron. "No era mi intención tratarte tan mal, no deberías tomarlo tan personal. No pretendía ponerte tan triste; Sólo dio la casualidad que estabas ahí." Pero es con algún arrepentimiento que ahora me doy cuenta que yo puedo repetirle esas mismas lineas a las mujeres. Que todo lo que describí arriba también es una descripción de mi mismo.
Ahora mismo todo lo que importa es la incertidumbre. No tanto por lo que es sino por la manera en que se mueve, todas las posiciones que cubre en el mismo sentido. Yo ahora podría escribir cientos de párrafos más tratando de explicarme pero no termina. No terminaría. Y no se entendería. Dónde detenerse? Capaz podría seguir escribiendo esto hasta la semana que viene y no estar cerca de un final. No estoy dando una declaración, soy más un hombre cansado de tener que dar declaraciones. Digo todo lo que puedo hasta que ya no estoy en ánimos como para seguir diciendo.
Supongo que a fin de cuentas soy alguien que es sólo palabras y nada más que palabras, maestro de la retórica, que a veces pierde el control del lenguaje. Y vos, nunca sabré lo mismo que vos. Tu santidad y tu clase de amor me hace sentir mal. Yo recibo dolor y vos amor. Yo tengo poesía y vos felicidad hermosa. Te digo perdón y finalmente me reconozco como un idiota.
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